Dónde comer en Carcassonne

Como sucede en el resto de Francia, la gastronomía local de Carcassonne ofrece platos deliciosos y llenos de matices, fruto de su localización entre el Mediterráneo y el interior de Francia: pescados y carnes de caza se sirven acompañados por algunos de los mejores vinos de Europa, con las crêpes, postre típicamente francés, como colofón final.

Sin duda, el protagonista en los restaurantes de Carcassonne es la cassoulet, una especie de guiso servido en cazuela de barro, que incluye alubias, pato confitado, panceta y chorizo o salchichas (¡plato ligero donde los haya!).

La cassoulet, el plato típico de Carcassonne.

La cassoulet, el plato típico de Carcassonne.
Fotografía: Alpha

La cassoulet tiene tanto éxito que cuenta con su propia ruta por los pueblos de la zona.

Además de la cassoulet, en Carcassonne encontraremos otros guisos típicos de la región (algunos casi igual de contundentes), como los estofados de carne de caza y vinos de la región, la sopa bouillabaisse (de pescado), los clásicos patés de hígado de pato o los caracoles del Languedoc, salteados con jamón y perejil.

Si sois golosos, no os perdáis la inmensa variedad de dulces y chocolates que podréis comprar en las confiterías de la Ciudadela, como los briques y los paves.

Respecto a los vinos, existe una cultura enológica muy arraigada en el Languedoc (cuyos vinos tienen la denominación de origen “AOC”), así que los encontraréis tanto blancos, como tintos o rosados. Los mejores son los de Corbières, Cabardés, Côtes de St-Mont, Côtes de Brulhois, Fitou, Malepère o Minervois.

Los vinos del Languedoc poseen denominación de origen.

Los vinos del Languedoc poseen denominación de origen.
Fotografía: Hajime Nakano

Comer bien en Carcassonne no es difícil, pero cuidado con los restaurantes turísticos, sobre todo los de la Ciudadela, pues suelen ser más caros y de peor calidad. Lo mejor es que echéis un vistazo a la carta y a los precios antes de entrar a un local para no llevaros sorpresas desagradables. Como siempre os aconsejamos, si os alejáis un poco de la zona más turística encontraréis mejores restaurantes, frecuentados por locales.

No obstante, si os apetece comer en la Ciudadela (es difícil resistirse al encanto de sentarse en alguna de sus terracitas) os recomendamos L’Escargot (Rue Viollet le Duc, 7), un buen lugar para tomar algo de picar y unos vinos (su especialidad son los caracoles); Restaurant Adelaide (Rue Adelaide de Toulouse, 5), con precios muy correctos y donde se sirve comida tradicional francesa, por lo que puede ser una opción para probar la cassoulet; también podréis comer cassoulet en Les Cours de la Cite (Rue du Treseau, 6 bis), donde la comida y el servicio son correctos y hay menú del día por 14 euros, que para ser Francia y zona turística no es de lo más caro.

Las crêpes, el postre más famoso de Francia.

Las crêpes, el postre más famoso de Francia.
Fotografía: snowpea&bokchoi

Fuera de la Ciudadela, podéis comer en Le Jardin en Ville (Rue des Framboisiers, 5, junto a la estación de tren), un local con un toque romántico, comida de buena calidad y precios muy razonables. En La Grande Bouffe (Route Minervoise, 40) se sirve una carne excelente hecha en parrilla de carbón, y aunque es un poco más caro que la media merece la pena ir si sois de buen comer. Si preferís un local de ambiente familiar donde destaque la calidad y el sabor de sus platos, os recomendamos Restaurant le 37 ( Rue Trivalle, 37 bis), cerca del Puente Viejo, con precios económicos y muy buen servicio.

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